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Arboles muertos y mucha tinta

Literatura basura, comics extraños, fotonovelas deformes... La cultura popular que pocos miran, regurgitada aquí

Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2014.

El falso Bracmán (Il bramino dell’Assam, 1911)

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Autor: Emilio Salgari.

Colección: Los piratas de la Malasia nro. 9

Edita: Gahe, 1970

 

El reino de Assam, gobernado por Surama y su esposo Yañez de Gomera, está siendo amenazado por la sedición. Varios ministros han caído envenenados y nadie sabe quién es el responsable. Yañez decide seguir una pista que lo lleva al submundo del os mendigos de las cloacas y su líder, un falso brahmán que parece predicar la rebelión. Y, si bien lo capturarán e intentarán hacer hablar a toda costa, nada impide que el palacio estalle en llamas y la reina Surama y su hijo estén en peligro…

La palabra para definir esta novela es “agotamiento”. Está clarísimo que el ciclo del os piratas de Mompracem ya lo tenían cansado a Salgari, que se mantenía escribiéndolos porque era lo que sus editores le exigían. Y se nota claramente que está completando cuartillas para rellenar. Sino no se puede explicar los largos y tediosos capítulos dedicados a las torturas que Yañez y (sobre todo) Kammamuri (el personaje más frecuente de la novela y que, realmente, es tenebroso en su obsesión con torturar… ¿este libro lo leerían en la Escuela de las Américas en las clases de lenguaje?) le aplican al falso brahmán para que éste confiese. O en todo el largo capítulo dedicado a la expedición bajo las cloacas. Realmente pasa muy poco y realmente con cero emoción. Y Sandokán no aparece ni por asomo.

Claramente la saga pierde encanto. Quedan dos más y terminamos.

 

02/07/2014 17:29 roberto #. Especial Salgari No hay comentarios. Comentar.

Misteriosa Buenos Aires (1950)

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Autor: Manuel Mujica Láinez

Edita: Sudamericana, Buenos Aires, 1999

 

De chico, mi madre (primera guía literaria que recuerdo) insistió e insistió que tenía que leer a Mujica Lainez. En cuanto me convenció me pasó este libro y recuerdo haberlo disfrutado mucho (venía justo después de mi descubrimiento de Poe y era seguir en el mismo rumbo). Muchos, muchos años después decidí releerlo a ver si el enamoramiento infantil era algo nostálgico o efectivamente era tan bueno como recordaba y como mi mamá insistía (insiste) desde siempre.

Veredicto: Mi mamá sigue teniendo razón.

Mujica Laínez es un maestro del cuento corto de ribetes fantásticos. Un maestro clásico, alejado de las voladas conceptuales de Borges o de las pirotecnias surrealistas de (para mi gusto el sobrevalorado) Julio Cortazar, con mucho de Poe en la construcción de la estructura y bastante de la floritura de los modernistas en su uso de las palabras (y una subterránea – y no tanto – obsesión con el sexo en todas sus vertientes en muchos de los relatos). Un tipo que descubre una personalidad compleja con un giro de frase. Un tipo que mezcla rigurosidad histórica, drama personal y momentos fantásticos y terroríficos con la elegancia de un orfebre de las palabras.

Probablemente este libro sea uno de sus momentos cumbres. 42 relatos que cuentan momentos de la historia de Buenos Aires entre la fundación en 1536 (“El hambre”, posiblemente uno de los relatos más vívidos y espeluznantes de la desastrosa expedición de Pedro de Mendoza) y 1904 (“El salón dorado”, una fabulosa alegoría de la crisis y decadencia de la rancia aristocracia argentina). Todos de una ambientación y cuidado histórico encomiable. Hay de todo: dramas pasionales que son básicamente registros dramáticos (“El sucesor”) , cuentos infantiles (“El hombrecito del azulejo” , un cuento que pide A GRITOS que hagan la película animada para toda la familia), historias de corte fantástico y/o macabro (“El cazador de fantasmas”, “El arzobispo de Samos”) y hasta pastiches gauchescos muy bien logrados (“El ángel y el payador”, “Una aventura del Pollo”). Todos escritos con un ojo puesto en terminarlo en el momento justo, no antes ni después; con un uso de las palabras abrumador; con uso finales fabulosos, abrumantes, inesperados.

En suma, no leer a Mujica Lainez es casi un pecado. No disfrutar de Misteriosa buenos Aires es perderse uno de los mejores libros de cuentos escritos en español.

A veces hay que escuchar a los padres.

 

10/07/2014 16:10 roberto #. libros No hay comentarios. Comentar.


Fola, el hombre que fue una biblioteca

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Autor: Geoffrey Foladori (a) Fola

Edita: Montevideo Comics, Montevideo ,2013

 

Si tenés mi edad (cuarenta y largos) seguro que de chico te leíste laguna vez la revista Anteojito. Si eso pasó, seguro te topaste con esa maravilla del humor blanco que era Pelopincho y Cachirula, repleta de chistes con un encanto inocente, con esos dos niños cabezones que parecían vivir en un mundo donde las cosas eran casi bidimensionales y en ese formato te doble tira vertical tan raro. Su autor, Geoffrey Foladori (o Fola como todos lo conocíamos) resultó ser un señor viejito muy británico, tan refinado como su humor… y que venía publicando desde décadas atrás.

Que no hubiera un libro dedicado a Fola era una omisión imperdonable.

Gracias al cielo existe en Uruguay el evento Montevideo Comics, que todos los años (y gracias a dinero que pone el gobierno uruguayo) edita como regalo de la convención un libro dedicado a un artista uruguayo. El año anterior, Carlos Maria Federici había sido el beneficiado. Y este año, le toco a Fola.

Ell libro recopila principalmente le material que Fola publicó en medios uruguayos (aunque hay algunas tiras hechas en medios argentinos), dando una buena muestra de los personajes que hacía en ese período. Desde Ciengramos y Viola – nombre original de Pelopincho y Cachirula – a Don Tranquilo, pasando por Don Gumersindo o el ¡Divúlguelo! (versión criolla del Aunque Ud. No lo Crea de Ripley), el trabajo de Fola brilla en estas páginas. Más allá de los cambios en el trazo fruto de las épocas,  el humor se mantiene: sólido, limpio y de ribetes surrealistas, siempre listo para sacar una sonrisa.

La selección a cargo de Matías Castro es impecable y el trabajo de restauración a cargo de Diego Jourdan (que además contribuye con una tapa maravillosa) es de lo mejor que se puede hacer, teniendo en cuenta que los materiales originales no estaban en el mejor estado. O sea un libro que, en su confección es un perfecto homenaje a un creador que se merecía un homenaje así. Ojala que la gente de Montevideo Comics siga haciendo estos libros.

 

 

17/07/2014 20:40 roberto #. comics Hay 3 comentarios.

Ventajistas en “Silver City”

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Autor: Marcial Lafuente Estefanía

Colección: Bisonte n° 210

Edita: Bruguera, Barcelona , ¿? (circa década de 1950)

 

Cuando uno habla en Hispanoamérica de novelitas de vaqueros, el primer nombre que todo el mundo conoce (y acá "todo el mundo" significa no solo los conocedores, sino los lectores pasajeros) es Marcial Lafuente Estefanía. Probablemente, junto a Corín Tellado (su equivalente en la novela romántica), Estefanía haya sido para las generaciones que vivieron el fenómeno del "bolsilibro" a full, sinónimo con ese formato. De hecho, agrego una memoria personal: mi padre nunca fue un gran lector de novelas. Las pocas veces que lo recuerdo leyendo una era o bien novelas de Fernando Vizcaíno Casas (que se merece alguna reseña en algún momento por estos lares también) (y, sí, amigos lectores hispanos: mi padre era de derechas) o las de nuestro reseñado. Así que me acerqué no solo con interés crítico, sino con un cierto apego emocional a esta novela.

Tras leerla, lo único que se me ocurre pensar es ¿QUE DEMONIOS LE VEÍA MI VIEJO (Y TODOS LOS OTROS LECOTRES, YA QUE ESTAMOS) A ESTEFANÍA?

Porque, vamos, no le pido mucho a estas novelas. Principalmente que pueda pasar las páginas rápidamente, sin sufrirlo. O sea, algo que me entretenga. Y uno sabe que está en problemas cuanod, en una novela de 120 páginas, uno está preguntándose en la página 40 cuanod se termina el libro. Cosa que efectivamente pasó con la novela.

Para los que quieran saber de qué iba este sufrimiento, ahí sintetizo el argumento: hay un rancho con caballos de primera, que esperan poder venderse a buen precio en un establo dedicado a las carreras. Pero el capataz del rancho está confabulado con unos compradores inescrupulosos para venderlos a un precio menor. La hija del dueño del rancho descubre a un hombre malherido en los terrenos. Lo cura y el agradecido vaquero resulta ser un cowboy valiente, honesto y con una velocidad prodigiosa en puños y al momento de disparar. Mientras desarma las ofensivas de los que quieren quedarse con los caballos a bajo precio, se implica de alguna manera en el conflicto que hay entre los mineros de la zona, que son asesinados para robarles su oro. Nombrado como comisario para enfrentar le problema logra descubrir al responsable tras los robos (el dueño del banco local). Y a todo esto, el romance con la hija del ranchero queda comprometido porque ella se pone celosa por la relación (estrictamente profesional, aclaremos) entre el muchacho y la dueña de una “pension” (por no decirle madama de burdel) que es la principal opositora al banquero. Y de alguna manera todo se soluciona.

No, en serio, leer esta novela fue una prueba de resistencia para este lector veterano. No se por dónde empezar. Tal vez por la dichosa costumbre de poner un punto y apare a cada frase (o a casi todas). O por el hecho de que las cosas más que desarrollarse, se atropellen. O por la sensación que agrega personajes y no sabe qué hacer con ellos a mitad de camino. O porque la idea del argumento parezca una criatura mítica en sus manos. O por…

Bueno, demás está decir que NO SE ACERQUEN A ESTA NOVELA NI POR CASUALIDAD. Y, si esto es un ejemplo de cómo escribía el señor Estefanía (que siempre puede ser una pifia en una carrera más que aceptable, digamos), pues busquen a oros autores, que había muchos, pero muchos escribiendo estas novelas de vaqueros al mismo tiempo.

19/07/2014 15:32 roberto #. Libros westerns Hay 2 comentarios.

Arsenio Lupin, ladrón aristocrático (Arsene Lupin, gentleman-cambrioleur, 1907)

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Autor: Maurice Leblanc

Colección: Lectosfera – Serie Escarlata n° 133

Edita: Pictus, Buenos Aires, 2013

 

Es bueno que alguien se decida a reeditar a Arsenio Lupin, el molde a partir del que se crearon los ladrones de guante blanco en la cultura popular. No solo por ser un precedente histórico (que si fuera por eso ahí están las historias de Raffles que efectivamente lo precede en publicación) sino simplemente porque Maurice Leblanc, su autor, escribe muy bien.

En los nueve relatos que componen este libro, vemos cómo se va formando poco a poco el personaje de Lupin. Si en el primer relato, ya vemos que Lupin es un personaje público famoso en la opinión pública, en el segundo se demuestra su prodigiosa habilidad para generar los planes más increíbles y conseguir burlarse de la policía. En relatos posteriores se va poco a poco descubriendo su pasado, mostrando su generosidad y buen humor y viendo cómo se ensaña con las posesiones de ricos y poderosos, al os que no solo roba sino que, si lo puede hacer humillándolos, mejor. Para el final del libro, tenemos un personaje fascinante que preside una colección de historias una más entretenida que la otra.

Y la edición de Pictus, de diseño moderno, con una traducción fenomenal de Elvio Gandolfo, una nota preliminar que da un somero pero claro repaso introductorio a la creación del personaje y su autor y con una tapa que recuerda a personajes del manga, es un ejemplo de cómo tornar atractiva un libro que, mal editado, podría no encontrar nuevos públicos. Y, en este caso, eso sería definitivamente una pena.

28/07/2014 20:58 roberto #. Héroes de papel No hay comentarios. Comentar.




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Julio 2014 | Arboles muertos y mucha tinta

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